3 preguntas sencillísimas que se hacen los líderes exitosos

¿Alguna vez os han dado algún consejo y luego de oírlo habéis pensado “¿Cómo no pensé yo en eso?”?  Esto sucede a menudo, que las cosa más simples son las que se nos escapan y en muchos casos, son la solución a nuestros problemas. En los negocios pasa igual y en muchas ocasiones, las ideas más sencillas son las más brillantes.

En el artículo Three (Incredibly Simple) Questions The Most Successful People Use To Change The World , Mike Maddock nos comparte 3  simples preguntas que conforman una formula para crear cambios positivos ya sea en nuestro trabajo, negocios o incluso nuestra vida personal. Hacerse estas preguntas nos lleva a tener una mejor visión de cómo resolver problemas.  Los líderes necesitan tener la capacidad de hacerse estas preguntas y sobre todo, poder responderlas, para llevar a su organización a soluciones realistas que traigan el mayor beneficio.

Pregunta 1: ¿Cuál es el objetivo que quiero lograr?

A muchas personas les cuesta responder a esta pregunta ya que han caído en hacerse víctimas de la situación negativa. Usualmente se quejan de lo injustas que son las circunstancias y buscan excusas para sentirse mejor acerca del estado actual de la situación. Sin embargo, esto sólo les lleva a no hacer nada al respecto.

Pero el preguntarse “¿Cuál es el objetivo que quiero lograr?” nos ayuda a enfocarnos en el final que queremos alcanzar y no en el camino que nos llevará allí. Maddock comenta que formularnos esta pregunta nos pone en modo “creativo” mentalmente y nos permite pasar a la siguiente pregunta. Pero antes, queremos agregar unos parámetros que nos mostró el profesor y coordinador del Módulo de Gestión Empresarial del Master in Business Innovation, Jesús Lázaro, con respecto a cómo tienen que ser los objetivos. SMART en inglés significa  inteligente, y basándose en el acrónimo para la palabra SMART, encontramos 5 características que deben tener nuestros objetivos:

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Ahora pasamos a la pregunta número dos:

Pregunta 2: ¿Qué se interpone en mi camino?

Los mejores líderes son maestros en identificar y priorizar obstáculos que los separan de los resultados que buscan. Luego, buscan formas de eliminar, evadir o neutralizar esos obstáculos. El autor usa un ejemplo muy sencillo para ilustrar esto: bajar de peso, y comenta que en los negocios muchas veces hablamos de lo difícil que es “bajar de peso” mientras nos comemos una galleta. Identificar qué es lo que se interpone en mi camino es una manera realista de tener conciencia de cuales son las amenazas y debilidades para lograr mi meta y cómo poder resolverlas.  En el ejemplo de perder de peso, algunos de estos obstáculos y sus soluciones pueden ser:

  • No logro hacerme el tiempo para hacer ejercicio: Puedo hacer ejercicio a primera hora o agendar tiempo en el día para hacerlo. Cada semana llevaré el bolso con la ropa de gimnasio y la llevaré en el coche para no tener excusas.
  • Necesito comer mejor o no lo lograré: Buscaré información de comidas saludables y comeré porciones más pequeñas durante el día. Otra opción es empacar comida casera en vez de comer comida chatarra.
  • Si no tengo que rendir cuentas, no lograré nada: Les contaré a mis amigos sobre mi objetivo y compraré una pesa para hacer un seguimiento.

Como podemos ver  el identificar los obstáculos nos ayuda a buscarle soluciones. Si no somos sinceros con ellos, nos será más difícil lograr el objetivo.

Pregunta 3: ¿Alguien ha resuelto esto ya?

Una vez que se ha decidido cual es el objetivo que quieres lograr, se han identificado y priorizado los obstáculos y se han hallado las soluciones para vencerlos, en el tercer paso se pueden tomar dos caminos: lanzarse a la acción o parar y “robar ideas”. Maddock dice que como “robar” es un concepto políticamente incorrecto, utilizaremos el término “ingeniería paralela”. Para ejemplificar esto, nos cuenta que en los 90 su empresa necesitaba un software de gestión  de proyectos y luego de gastar US$185000 y cientos de horas de trabajo para finalmente desechar el proyecto, encontraron un sistema ya hecho que realizaba 90% de las tareas que querían que incluyera su sistema interno.  La inteligencia es aprender de tus propios errores; la sabiduría es aprender de los errores de los demás. Es menos doloroso (y en muchos casos, menos caro)  ser sabio que ser inteligente. Es por eso que hacerse la tercera pregunta es tan importante. No quiere decir que no se pueda innovar en una  nueva solución, pero es importante saber que el retorno de la inversión que deriva de la solución que apliquemos debe ser positivo, y que la idea no transformarse en una carga que se pudo evitar aprendiendo de los demás.

Como mencionamos, las preguntas pueden parecer obvias, pero de tan obvias, muchas veces las pasamos por alto y nos enredamos y agobiamos por no procesar la información de manera ordenada para saber realmente dónde estamos, dónde queremos llegar y qué necesitamos hacer para lograrlo. Esperamos que este post os haya sido útil. Y como siempre, les dejamos una pregunta: ¿Alguna vez han hecho “ingeniería paralela”? ¿Creen que se justifica hacerlo o siempre se deben buscar soluciones propias?

Post by: Andrea Ordenes, Alumna del Master in Business Innovation de la UPC.