Los 4 asesinos de la innovación

Captura de pantalla 2013-09-18 a la(s) 11.33.21Hoy en día es difícil encontrar a un líder empresarial que no dé valor a la innovación. Sin embargo, hay muchas cosas que hacen los líderes, que matan la innovación en vez de fomentarla.  En el artículo The Four Worst Innovation Assassins , Scott Anthony presenta 4 perfiles que los líderes adoptan que aunque aparentemente son positivos, asesinan la innovación:

1. El imprudente: al tratar de crear una cultura corporativa que fomenta la creatividad y la innovación, el vaquero dice frases como “¡No hay límites, solo buenas ideas!”. Es cierto que las empresas deben evaluarse e ir más allá de sus límites, pero también es verdad que hay cosas que la empresa nunca haría. Decir que la innovación no tiene ningún límite lleva a las personas a perder tiempo en ideas que  en realidad no tienen esperanza de ser comercializadas.

Una alternativa a esto es presentar desafíos bien delimitados entorno a un objetivo. Un ejemplo que cuenta el autor es el de Netflix, quienes hace unos años ofrecieron US$1 millón a cualquier equipo que pudiera mejorar el rendimiento de los algoritmos que determinan qué películas le deberían sugerir a sus clientes en por lo menos 10%. Mas de 250 equipos lo intentaron y dos lo lograron. El delimitar el objetivo puede ser un gran aliado de la innovación.

2. El “googlelófilo”: este tipo de líder, inspirado por las historias de Google y 3M, le piden a su gente que pase una cierta cantidad de tiempo pensando en nuevas ideas y en innovación. Esta estrategia puede parecer participativa pero solo funciona si la empresa tiene sistemas sofisticados para seleccionar y promover ideas. Usualmente esta forma de abordar la innovación genera una lista de sugerencias que nunca se implementan.  Esto frustra a la gente rápidamente y empiezan a buscar excusas para no participar.

Una alternativa es pedir a un pequeño número de personas que pasen una cantidad de tiempo considerable trabajando entorno a la innovación.

3. El astronauta: estas personas buscan lograr algo grande, inspirados en el éxito de llevar al hombre a la Luna. Pensar en grande es necesario, pero pujar por grandes ideas conlleva el riesgo de hundir la empresa. Con tanto riesgo, la idea debe ser estudiada muy cuidadosamente y como nunca se ha hecho antes, es probable que no pase una evaluación exhaustiva. Este tipo de estrategia usualmente implica mucho esfuerzo en proyectos que nunca son lanzados.

Anthony propone que los ejecutivos fomenten las “pequeñas apuestas”. Los académicos y emprendedores están de acuerdo en que las mejores ideas surgen de un proceso de experimentación y prueba y error. Como dijo Thomas Edison: “El genio es un uno por ciento de inspiración y un noventa y nueve por ciento de transpiración”. El autor sugiere comenzar a trabajar y transpirar.

4. El pirata: estos aventureros, aunque no tienen un presupuesto para la innovación, piensan que no lo necesitan y que ya conseguirán los recursos cuando haga falta. Esto es complejo porque implica constantes reuniones con distintos interesados pero sin que se aclare si el proyecto tira adelante o no.

Anthony comenta que lo mejor es gestionar la innovación de manera disciplinada, con presupuestos claros y reglas claras de cómo obtener los fondos. Aunque se puede pensar que esto va en contra del concepto de innovación, el autor plantea que en realidad la fomenta.

Sin duda, las opiniones del autor pueden generar una buena discusión sobre el tema. ¿Qué opináis de estos perfiles? ¿Los reconocéis de vuestras organizaciones? ¿Estáis de acuerdo con que son malos para la innovación o creéis que en realidad sirven?¿Conocéis algún otro?

Fuente: Resumen del Artículo The Four Worst Innovation Assassins  de Scott Anthony

Posted by: Master in Business Innovation de la UPC