Gestión de proyectos complejos: el tempo

Llevamos semanas recomendándoos la lectura de una guía para la innovación y el emprendimiento titulada Gestión de proyectos complejos. Es un libro de fácil lectura, que condensa conceptos prácticos y interesantísimos sobre la gestión de proyectos innovadores entorno a 10 factores. El factor del “tempo” que analizamos hoy se describe en un capítulo sumamente ameno, con anécdotas, ejemplos y referencias culturales sabiamente elegidas y narradas. A nuestro parecer después de leer el capítulo, el factor tempo no recibe la importancia que debería en la mayoría de modelos de gestión, y se trata de un elemento francamente decisivo en la gestión de los proyectos complejos con un efecto de blanco o negro sobre las iniciativas que se pretenden llevar a cabo.

El tempo no puede ni debe confundirse con el tiempo, el cronológico, el lineal, que guía nuestras vidas personales y laborales.  El tiempo, como elemento de base la organización racional, había regido las empresas desde la época de la Revolución Industrial y había condicionado la actividad hasta convertirla en un mero conjunto de pasos a realizar consecutivamente, sin espacio para la improvisación.

steve jobs

En la nueva era en la que vivimos, la organización racional tradicional no ofrece soluciones innovadoras al público, y el nuevo modelo de organización no puede permitir que el tiempo sea un condicionante tan rígido si quiere dejar espacio a la creación, al thinking outside the box. En su lugar, a lo que debemos aprender a amoldarnos es al tempo, es decir, saber cuándo es el momento oportuno para algo.

Un buen gestor deberá saber adaptarse a su entorno (la competencia, el momento, la tecnología,…) y decidir cuándo puede ser el momento oportuno para lanzarse a algo o, por el contrario, cuando es más conveniente posponer un proyecto, guardarlo hasta que el contexto sea más propicio.  Si se decide lanzarlo, cómo conjugar el tempo con el tiempo, será también una habilidad clave a tener en cuenta.  El libro que nos ocupa ofrece algunos ejemplos de cómo conjugar estos dos factores.

En el libro se habla de Steve Jobs y su perfecto tempo para lanzar la gama Apple de iPod, iPhone y iPads.

¿Se os ocurren otros ejemplos de líderes (tanto empresariales como de otros ámbitos) con buen tempo a la hora de lanzar un producto o una idea? Como el tempo también es saber cuándo esperar, ¿tenéis alguien en mente que, posteriormente destacara a nivel empresarial, pero que decidiera en su día guardar su proyecto en el cajón porque el contexto aún no estaba a punto, por ejemplo?

Post by Yolanda Barrull (@IngrafiaTrad)